En la calle Melancolía, número siete (II)
Recuerdo a mi padre, Ignacio Simal García, escribiendo novelas imposibles, leyendo libros de historia, conversando con mis amigos, pintando óleos, leyendo y subrayando mi tesina de licenciatura… Le recuerdo quedándose dormido en el sillón de casa, con su pipa a punto de caer de sus labios y diciéndole “papá, vete a la cama”. Le recuerdo regalándome mi primera cámara fotográfica en condiciones, o un casete de Paco Ibañez…
Le recuerdo cuando un día se hizo protestante y devoró la Biblia, los libros de teología… Y recuerdo el último día que estuvimos juntos, estaba en la cama, repleto de dolor… Nos tomábamos de la mano y me decía, “Ignacio, estoy lejos… muy lejos”. Era un 28 de diciembre.
Recuerdo que escupió sangre… y le dije, “papá, debemos ir al hospital”. Él, con tozudez aragonesa, se negaba. Al final cedió. Tomé una esponja, la moje en agua y le lavé. Llamamos a una ambulancia… Xavier Guerrero, hoy pastor bautista, le acompañó en la misma. Yo fui en mi coche.
Fue su última noche entre nosotros… El último beso que le dí, en la frente, ya no lo sintió… Había partido.
Un día me reencontraré con él…
¡Hay algo más teológico que la misma vida!
- Posted by Pastor Dadaísta at 11:02 pm
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Querido Ignacio,
Me ha emocionado mucho el recuerdo de tu padre. Compartimos la misma esperanza, y esa nostalgia que por momentos duele.
Recordé a mi abuelo, el primer pastor en mi familia. El último día que estuvimos juntos, mientras la ambulancia llegaba a casa y sabiendo que le quedaban pocas horas, me abrazó y me dijo “Negro, yo te amo mucho”.
Esos instantes que han marcado la vida para siempre…
Un abrazo!
Tambien se podria preguntar: hay algo mas teologico que la misma muerte? No se cual marca mas, la vida que nos rodea, o la perdida de vida que sufren aquellos que amamos. Lo que si se es el poder que tienen momentos como los que has relatado, momentos que se quedan marcados de forma viva en nuestra memoria sin que podamos hacer nada. Y por que ibamos a querer hacer algo? Por muy dolorosos que sean, son parte de nosotros y nosotros no seriamos los mismos sin ellos. Me has hecho recordar algunos de esos momentos con tu relato…
Un abrazo.
Gabriel,
Compartimos experiencias y vida.
Un abrazo!!!!!!
José,
Esos momentos son parte de nuestra biografía… y los seres humanos somos eso, pura biografía… Somos productos de la misma, aunque de vez en cuando hacemos un requiebro… Y la brulamos.
Un abrazo.