No me gusta que en los toros te pongas la minifalda…

Hace unas cuantas décadas, el prolífico Manolo Escobar, compuso una canción horrorosa que llevaba por título "La minifalda". De su "sesuda" y "liberadora" letra ha surgido el título de la entrada que he escrito. ¿A qué viene dicho titular? Mi buena amiga "la monja" ha escrito en su blog "guerrillero" un artículo que titula "los contrahechos". Entre las joyas que cita, hay una que ha llamado mi atención de manera espectacular, la escrita por Franco Lippi -católico ultramontano- donde expresa la fobia que muchos varones tenemos al cuerpo de las mujeres.
Mirad, a las personas nos suele gustar el cuerpo del género que nos atrae. Algo totalmente natural y nada "pecaminoso". A un servidor de ustedes también.
El artículo de Lippi es para engrosar la teología del disparate. Las mujeres son las culpables de serlo. Su cuerpo es el regazo del pecado. Por ello hay que ocultarlo. Y los varones, cual talibanes, debemos utilizar nuestra "autoridad" para que ese cuerpo sea cubierto por un burka nada virtual, no vaya a ser que al contemplarlo sin tapar nuestra temperatura de machos se vaya a elevar. Ellas no son culpables de nuestro particular "cambio climático". Nosotros tampoco.
Estamos pillados y pilladas. Nuestra sociedad occidental está pillada: usa el cuerpo de la mujer como un objeto de consumo más. Los varones ultramontanos, de cualquier confesión religiosa, también. Nos adueñamos del cuerpo de la mujer, lo satanizamos y le cantamos, "No me gusta que en los toros te pongas la minifalda…" Bueno, ni en "los toros", ni en ninguna parte.
En mis años jóvenes, ya dentro del evangelicalismo, la normas sobre la vestimenta de las mujeres eran incomparablemente más estrictas que la normas para los varones. A nosotros, simplemente se nos sugería que al asistir al culto dominical nos pusiéramos la recomendable corbata.
Y es que las mujeres siempre han sido las grandes "paganas" de las religiones del Libro. Razón: tener cuerpo.
- Posted by Pastor Dadaísta at 10:40 am
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“Pubis Pro Nobis”
Aaaaaa…meeeeeeennnnnnnn
Gaby,
Gracias por el “amén”.
Pecadorrrrr
Yo decía amén a Franco Lippi…
Pues, aménnnnnnnnnnnn otra vez.
“Yo pecador me confieso a Dios…” ´¡Todavía me acuerdo!
Gaby, un abrazo.
Jajaja, ¿con la manita asi en el pecho, que golpea de arrepentimiento? Ponle tono gregoriano.
Un abrazo
Que fácil resulta. Con dejar de ir a los toros se arregla todo. Se deja de ver a unos tíos haciendo el ridículo vestidos de payaso coreados hasta por Serrat (!quién me lo iba a decir de ti “Nen”!), haciéndole bestiezas a una pobre bestia y además no te tientas con las “braguitas de la vecina de la grada superior”. Pero ¿qué consejos tenéis para mí, monjas y dadaistas?, consejos para aquellos que vivimos en la mismisima Sodoma y Gomorra del Garraf, si hombre, me explico, consejos para los que viven como yo en mi amado Sitges, con su playa su arena, sus niñas sin minifalda y sin otras ropas imprescindibles para el buen decoro. O sea que la orilla marina aquí está plagada de “paganas” tentadoras ¿No ir a la playa ni en verano? Que palo ¿No? ¿Alguna otra sugerencia para otro pecador arrepentido con la mano en el pecho? Os espero impaciente.
Sitges!
Qué bien me habían hablado de Sitges!
Los escritores en Sitges, los pintores en Sitges, los pensadores en Sitges, donde la gente ha perdido el miedo a la libertad.
Un lugar ideal para creer en la gracia verdadera y no en la ficticia, donde la gente es amada por el Dios que ama y no por quienes son los de Sitges, si le creen o no le creen.
Qué lindo lugar Sitges para aprender a dejar de sellar en la frente del prójimo el lema: “Estúpido Infeliz, necesitas mi ayuda redentora”.
Qué hermoso lugar para que las trivialidades no se echen en cara, y se iluminen con verde fluo las verdaderas esclavitudes. Donde por fin se sanen de las obsesiones doctrinales los cristianos que prefieren un centímetro de cosmos por el pavor al universo completo.
Excelente Sitges para demostrar Hesed sin metáforas homiléticas. Que dulce lugar para plantar una misericordiosa metanoia (árbol playero completamente creciente y cambiante) con frutos de amor, y semillas venenosas para la policia de la moral.
¡A que sí! Ese es el lugar donde intento simplemente vivir mi fe y me encanta. Como también me encanta lo que te habían contado y tú has creído de Sitges. A mí, que me educaron las “Monjitas de San Vicente de Paul” cuando era niño, unas con unas grandes orejeras almidonadas, esas que me soltaban una “leche” cuando menos me lo esperaba, sinceramente me gusta más tu orden, es mucho más tolerante y mira que de intolerantes continúan habiendo incluso en nuestro círculo. Lo de los árboles en la playa, eso si es un buen consejo, no lo dudes, estaremos en ello todo lo que nos sea posible. A plantar. Gracias por animarme.
Y pensar que hemos llegado a este punto por culpa del pobre Manolo… Escobar.
En América hemos recibido la herencia de vuestras muchas limitaciones y pocas libertades. Los Sres. Lippi abundan aquí. Hemos sido “adoctrinados” para ver en las mujeres lo que aflige nuestro corazón.
Como pastor (en Guatemala) este es un tema que me preocupa. ¿Cómo encontrar el punto medio en esto? No creo en la solución a lo Talibán de Lippi, pero tampoco creo en invalidar el principio bíblico de fidelidad. Por supuesto que debemos de dejar de lado la idea de la mujer como un objeto para la satisfacción del hombre, pero también debe haber alguna conciencia femenina de pudor, en vista de que, según la naturaleza, el varón es excitado por el cuerpo de la mujer (y por supuesto, este principio también tiene su “viceversa” aunque algunos y algunas no quieran reconocerlo).
Gracias a Dios soy la esposa de un amoroso, culto, maduro, inteligente, sensible, respetuoso, considerado, solícito, tierno, generoso, amable, bondadoso, alegre, confiable, atento, cordial, talentoso y honesto español (al que le perdono los defectos, e incluso me ama), y no la esposa de un macho “labibliadice”.
Siempre preocupados por la “decencia y el pudor”… Decencia y pudor de los que se prejuzga siempre su ausencia, es decir siempre estamos las mujeres bajo sospecha de indecencia y de falta de pudor…
“Por naturaleza”. Otro que anida en la superstición “según la naturaleza”.Qué porquería que son las mujeres…
Gracias a Dios también que no vivo en Guatemala, según la naturaleza.
¡Bueno! Quizás yo no tengo todos los atributos de tu esposo, pero espero tampoco ser un macho “labibliadice”. En ese sentido, siento que estoy siendo prejuzgado. Mi país es muy bonito (Ignacio Simal lo conoce bastante), y si, es muy conservador. Yo, por lo menos en este contexto, no lo soy, y con otros que pensamos de manera similar, tratamos de hacer algún cambio. Sólo quise expresar una preocupación pastoral, de cambiar esa manera a lo “taliban” de encontrarle solución al problema. Creo no tener ningún prejuicio acerca de las mujeres, sino las considero mis iguales. Gracias.
Una nota que no tiene que ver con el tema, sino con uno de los participantes. Mi buen amigo Eugenio Berruezo (columnista de LP)… Sí, el que había hablado de Sitges… Ayer sufrió un infarto cardiaco y está ingresado en la UCI del hospital. Ruego vuestras oraciones…
Ah, pobrecito.
Que esté bien atendido segundo a segundo.
Y acompañado en todo.
Ivan,
Mencionar “Guatemala” es internarme en los recuerdos de amigos y amigas, transitar por tiempos de crecimiento personal gracias a las gentes de allá. Y eso, a pesar de Romeo Lucas.
En relación con el tema que nos ocupa: Hay que tener en cuenta que el discurso cristiano conservador acerca de las mujeres ha sido mortal para ellas y para nosotros. Y la teorización sobre la sexualidad radicalmente horrenda. Y de ahí partimos… Ese discurso nos ha contruido… La cuestión es cómo liberarnos del mismo.
Ahora recuerdo un artículo que escribí hace años que tenía que ver con un retiro cristiano en el que se pedía que las niñas, a partir de 12 años, debían vestirse con modestia y colocarse el consabido velo… Si lo recupero te lo paso…
Los cristianos y las cristianas tenemos un problema con la sexualidad y lo disfrazamos de santidad…
Opino que el discurso está enfermo, ha creado realidades sociales/eclesiales enfermas que nos han construído como personas enfermas…
Para “finalizar”, los cristianos y cristianas “sabemos” qué hacer con nuestras almas, lo que no sabemos es qué hacer con nuestros cuerpos. ¡Menuda esquizofrenia!
Supongo que seguiremos el diálogo.
Gracias Ignacio por tu respuesta. Estoy muy de acuerdo con lo que dices, y creo que estamos en ese proceso de comprender qué es lo verdaderamente cristiano en todas las áreas de la vida.
Un saludo desde Guatemala, donde hace muchos años te conocimos. ¿No se si recuerdas que te invitamos a predicar en la Iglesia Presbiteriana Central? Yo era muy joven, y era dirigente de un grupo de jóvenes que celebrábamos un aniversario.
Bueno. Seguimos siempre aprendiendo.
Ivan,
¡Qué alegría! Tu memoria es prodigiosa. Sí, me acuerdo de haber ido a la Iglesia Presbiteriana en un aniversario…
¿Cómo va la iglesia..?
Durante el tiempo que estuvimos en Guatemala asistíamos al Centro Bíblico “El Camino”… Y también una iglesia en el asentamiento “4 de febrero”… Creo recordar que se llamaba así…
Hace tres años estuve en Honduras (San Pedro Sula), y el avión que tomamamos iba a Guatemala… Me entraron tentaciones de seguir y acabar en Guatemala… Mi esposa y yo la llevamos en el corazón.
Un fuerte abrazo,
Ignacio
Ignacio:
Hay buenos recuerdos difíciles de borrar de, como dice el título de una novela de García Márquez “cuando yo era feliz e indocumentado”.
Gracias a Dios, la iglesia sigue haciendo su obra, aunque hay mucho más por hacer. Yo soy ahora pastor presbiteriano y me desempeño como Secretario Ejecutivo de la Iglesia Nacional Presbiteriana.
El Centro Bíblico El Camino también sigue adelante, y en el “4 de febrero” hay varias iglesias.
Leo los artículos y blogs de Lupa Protestante, y creo que traen bastante aire fresco a mi ministerio.
Saludos, y sigue adelante.
Paz y Gracia.
Ivan
Ivan,
Lo que te respondí no se publicó. Lo que quería decirte es que te agradezco las palabra en relación Lupa Protestante. Y que me alegra que estés en la primera línea sirviendo a la Iglesia…
También recuerdo “cuando yo era feliz e indocumentado” ¿Sabes? Guatemala se encuentra en mi corazón.
Un fuerte abrazo,
Ignacio