La oración no tiene poder
"Cada uno es como es,
cada quien es cada cuál
y baja las escaleras como quiere" ("Cada loco con su tema", J. M Serrat)
La oración no tiene poder. A no ser el poder que tiene la palabra pronunciada; Poder para llegar a acuerdos con Dios, para transformar prioridades y para convencernos de que hay que seguir luchando por el reinado de Dios a pesar de todas las cosas.
Hoy la oración no obra milagros, si acaso de ella sacamos fuerzas para la perseverancia. Y eso, creedme, sí que es un auténtico milagro. Perseverar en medio de los tiempos que corren, ¡casi nada!
Pasaron los tiempos de "sacar punta" a todo lo que nos sucede, de pedir auxilio en medio de las tormentas. Llegaron los tiempos de perseverar en la barca en medio del mar tempestuoso sin acudir a Dios para que nos libre… Él, sin duda, nos respondería con una increpación, "¿Dónde está vuestra fe?".
El momento histórico que nos ha tocado en suerte vivir se asemeja a un gigantesco "huerto de Getsemaní", donde la única oración válida es la que clama a Dios buscando fortaleza para perseverar en Su voluntad a pesar de la nuestra.
La oración no tiene poder, sino absoluta debilidad en medio de un mundo sin ángeles y sin milagros -a pesar de lo que nos quieran contar los encantadores de serpientes-. En el mejor de los casos lo único que encontramos es Providencia. Y eso me es suficiente. Debe serme suficiente. Debe sernos suficiente.
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P.D. Dios, ¡cómo me has seducido! Creo en tí sin estridencias, sin esperar nada a cambio… Aunque en ocasiones, lo sabes, ya me gustaría. Seguiré orando en medio de mi "Getsemaní" particular que se encarna en mi propia debilidad, cobardía e impotencia.
- Posted by Pastor Dadaísta at 01:07 am
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Concibo la oración como una onda de radio, siendo Dios y el hombre, ambos transmisores y receptores. El problema es la interferencia que surge del propio hombre y su pecado. ¿Como hallar la sintonía?
En ocasiones el hombre ora y cree transmitir. Y en ocasiones cree recibir.
Más la limitación de su naturaleza hace que nada más emita o reciba “ruido”.
Me quedo con la P.D., me quedo con la experiencia “getsemaniana” como la expresión máxima de la idea de Jesús de lo que es “poder”. Y supongo que entiendo el enunciado del comentario, aunque no sepa exactamente cómo encaminarlo dentro de cada una de las experiencias en mi vida que me han confirmado que “la oración del justo puede mucho”. También he emitido o recibido “ruido” en demasiadas ocasiones, como dice Dañeiluk, siempre por mi culpa. Pero cuando hay sintonía, cuando emitimos pocas palabras, cuando reconocemos nuestra condición, cuando se nos comunicamos con Él más allá del lenguaje intelectual, cuando podemos decir “Abba Padre”… Qué más da definir poder.
Dice Raquel: “Pero cuando hay sintonía, cuando emitimos pocas palabras, cuando reconocemos nuestra condición, cuando se nos comunicamos con Él más allá del lenguaje intelectual, cuando podemos decir “Abba Padre”… Qué más da definir poder.”
¡Que sensibilidad!
Opino como ella
“Pocas palabras…” ahí esta la cuestión.
Sin embargo soy consciente que en ocasiones cuando se reflexiona sobre la oración se le da un carácter cuasimágico…
Por otra parte… Y no quiero provocar a nadie… Pero la oración del justo “no puede” tanto como pensamos… Hablad sobre el tema (Tanto Daniel como Raquel)
Un abrazo,
Ignacio
La versión Reina Valera de 1960, subraya lo que Usted conceptualiza. Dice en Santiago cap.5 “la oración del justo puede mucho”. Sin embargo no dice “puede todo”. Creo que es una traducción muy fiel al espíritu original del autor (Sobre todo teniendo en cuenta el contexto de la expresión).
¿Hubo alguien más justo que Cristo? La respuesta es obvia: No.
Pero vemos la escena de Jesús rogando en el Getsemaní “Padre mío, si es posible, pasa de mi esta copa”. ¿Fue propicio el Padre al ruego de su hijo? De ninguna manera.
La razón estaba en que ese pedido no se ajustaba al plan de Dios. Era una oración sincera como jamás hubo otra. Pero era una oración que surgía de la más genuina humanidad sufriente del mesías hecho carne. Como Jesús mismo lo adelanta “no era posible”.
No creo que el hombre tenga la posibilidad de ser escuchado por Dios, a no ser que éste (Dios) decida poner su oído, y esto es solo por Gracia o Providencia.
Pienso que la única oración que tiene garantía de ser respondida es la que surge del Espíritu Santo, o lo que es lo mismo, la que está en sintonía con la voluntad de Dios.
Visto de esta manera, la oración es un como un circuito eléctrico en el que Dios es el polo positivo, el Espíritu Santo el polo negativo, y el hombre es solo resistencia.
Es decir, la energía nunca salió del hombre, sino que éste solo fue una herramienta o el elemento que reacciona al poder divino emanando a su través.
Pero claro, pareciera que descalifico uno de los pilares de la doctrina cristiana. Mas no es mi intención. El asunto que tratamos es la garantía de respuesta.
Pero orar es necesario para la comunión con Dios, para la comunión con los hermanos, y para el “ejercicio de la piedad”, como se refiere Pablo en su carta a Timoteo. Ejercitarse para la piedad, de alguna manera tiene que ver con uno mismo.
Orad sin cesar. A este mandamiento no tengo nada que objetar. Pero si pensamos que toda oración tiene respuesta, cuando la realidad nos pegue, como a Cristo, que terminó en la cruz, tendríamos solo decepción y culpas.
El tema da para largo. Una vez escribí un artículo sobre este tema que me lo criticaron muchísimo, no tanto por hereje sino por su longitud -jeje…-
Le envió un abrazo
…Me conmueve porque efectivamente el poder y el milagro de la oracion se encuentran en el descubrimiento de la mano que nos sostiene. En la percepcion de la propia debilidad, fragilidad y vulnerabilidad que nos envuelve. En la aceptacion humilde del bastate mi gracia.