El ecumenismo está en la base
El que fue gran biblista español, José María González Ruiz, sevillano de nacimiento, escribió un libro que llevaba por título "Dios está en la base". Un servidor se permite el lujo de inspirarse en él para afirmar que el ecumenismo está en la base.
En el vértice es muy complicado ser ecuménico. Demasiados intereses, demasiada teología dogmática y un excesivo cariño por el poder. Sin embargo cuando entablamos un diálogo en torno a Jesús de Nazaret con los cristianos y cristianas de "a pie", sean láicos, sacerdotes o pastores, las cosas cambian. Se torna más fácil el diálogo y la comunión en torno a nuestros orígenes comunes: el movimiento de Jesús.
En mi opinión, una cosa son los "vaticanos", sean evangelicales o católicos, y otra muy diferente es el pueblo de Dios. Es entre ese pueblo donde que podemos caminar sin miedos, tener comunión y partir la "cena del Señor". Y hacerlo sin prestar atención a los que deciden por nosotros con quién sí o con quién no debemos tener comunión de mesa; quiénes son los auténticos cristianos y quiénes no. Ahí está la diferencia.
Sería todo mucho más fácil sin "príncipes de la Iglesia". Creedme, sería todo más fácil. Los protestantes (y protestantas), y muchos de nuestros hermanos y hermanas católicos, tenemos muchas malas experiencias con ellos… Con "ellos", pues todos son varones.
Reitero, el ecumenismo está en la base y no en el vértice.
- Posted by Pastor Dadaísta at 05:31 pm
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Pastor Ignacio:
Supongo que los evangélicos o protestantes de Europa tienen una conciencia mucho más desarrollada sobre la importancia del ecumenismo.
Acá en Bolivia hay mucha reserva y en América Latina los evangélicos están divididos entre ecuménicos y no-ecuménicos (por no decir antiecuménicos)es decir CLAI y CONELA.
¡Olalá el Señor pueda abrir las puertas que están tan cerradas a la espiritualidad de lo(a)s “otros” y “otras”.
Dios te bendiga en este empeño. Yo también creo que el “ecumenismo está en la base”.
Gracias Eduardo por tu comentario.
No te creas por aqquí (España) la cosa también está un poco dividida.
Seguiremos desde allá y desde aquí en el empeño.
Un abrazo,
Ignacio
Tenemos claro que las estructuras de poder no son el medio por el cual llegar a la fe. Tenemos claro que la propiedad de la Verdad sólo la tiene Jesucristo, porque Él es Camino, la Verdad y la Vida, y nadie llega al Padre si no es por Él. Tengo claro que una de sus enseñanzas fue desenmascarar la hipocresía de aquellos que se apropiaban el Reino y arrastraban consigo a gentes que lo buscaban honestamente. Él desenmascaró la incompatibilidad de hablar con apariencia de sabiduría y ser hijos de tradiciones falsas. Él vivió y transmitió su mensaje desde la base pero sin hacer acepción de personas. Él quemó, permitidme la expresión, todas sus naves. No tenía cabida en la corrupción establecida.
Ahora nosotros queremos descubrir ese don universal que no es propiedad de ninguna religión, queremos establecer vínculos con nuestros verdaderos hermanos “no denominacionales” bajo las alas de movimientos y religiones que, en algunos casos, han asesinado al nazareno en sus confesiones, y el mensaje que Él proclamó. Y que no se han retractado de nada. No son necesarios ejemplos para lectores tan cualificados como los que aquí nos encontramos. Y vaya por delante que yo me encuentro entre los protestantes por confesión, pero una simple mirada histórica nos pone a todos al mismo nivel, protestantes en general y romanos en general. Queremos cambios de base, pero sin atrevernos a decir “este no es mi sitio”. Y aquello que ha despojado de sentido la palabra y la obra del nazareno nos toma la representación y busca la unidad para tenernos controlados. Bajo la “sombra de sus alas” yo no puedo encontrar nada, porque ellos mismos me dibujan a otro Jesús.
Perdonad la extensión, pero como decía Antoine de Saint-Exupery, la ocasión lo requería. Un abrazo para todos.
Nuestro lugar está entre el pueblo de Dios. Un pueblo de Dios que atraviesa, necesariamente, todas las tradiciones cristianas. Un pueblo de Dios que ha recibido un Evangelio filtrado por los intereses del poder eclesiástico, sea éste católico, protestante u ortodoxo.
Nosotros y nosotras, el pueblo de confesión protestante, mal que pese a los poderes de este mundo religioso, hemos captado el Evangelio como libertad para el bien, la fraternidad y la justicia. Nadie puede poner al mismo nivel de la Escritura las encíclicas, declaraciones u orientaciones de las diferentes tradiciones cristianas.
Somos libres para la vida, para la justicia y para la construcción del pueblo de Dios desde las bases que conforman el pueblo de Dios, sin condicionamientos de las jerarquías de turno que asoman su cabeza sobre las del pueblo con un aparente espíritu de servicio y afirman ser benefactoras del mismo.
La unificación del pueblo de Dios (gracias a Joana por el concepto de unificación) es posible siempre y cuando se respete su falta de uniformidad… No hay una Iglesia, ni un obispo por encima de las iglesias. No existe una iglesia más auténtica que las demás, y hacia la que todos debemos caminar. Sólo existe un pueblo de Dios formado por “tribus”, a la manera del antiguo Israel, que debe aspirar a vivir en comunión y mutuo respeto a la luz del Evangelio.
Bajo “la sombra de las alas” de los faraones del siglo presente no podemos encontrar nada o casi nada ¿me quivoco?
No te equivocas, aunque yo diría que algo sí encontramos: la necesidad que nos apremia de escapar de Egipto. Ojalá nunca olvidáramos eso cuando la sed y el hambre nos atacan en la travesía por el desierto.
Gracias por tu respuesta.